Infancia

Nació en Tenancingo, Estado de México. Su vida no fue muy larga; apenas llegó a los cuarenta y seis años de edad. Tocó de paso unas cuantas ciudades y la mayor parte de su vida transcurrió en la ciudad de Monterrey, en donde ejerció su ministerio sacerdotal hasta su muerte.

A los tres días de nacido recibió el Santo Bautismo en la Parroquia de San Francisco de su pueblo natal. Además de Raymundo se le puso el nombre de Fructuoso, como señalando ya su vida fecunda.

Su padre, Jacinto Jardón, era jornalero y trabajaba arduamente para sostener a su familia de catorce hijos. Su madre, Paula Herrera, era una mujer sin estudios. La laboriosidad y religiosidad de sus padres contribuyeron a su formación. Siendo todavía un chiquillo, Raymundo trabajó en un taller de rebozos para ayudar a su familia.


Con la ayuda del párroco de su pueblo ingresó al Colegio Pío Gregoriano de Tenancingo, destacándose por su aplicación y aprovechamiento.