Toda la comunidad de Catedral se sacudió con una noticia que nadie creía. El padre Jardón había amanecido sin vida.
La noticia corrió por todo Monterrey y llenó de tristeza a nuestra ciudad.
El padre Jardón había sido una manifestación de Dios, una perfecta Epifanía para toda nuestra ciudad. El vivió esos dones que presentó al Señor como se los presentaron los Reyes Magos. El le presentó al Señor una fe sencilla y firme, atrevida y segura.
(De una homilía del padre Carlos Álvarez Ortiz un 6 de enero)
"Arreglos florales afuera de Catedral"
"Feretro del Padre Jardón"